lunes, 4 de mayo de 2015

COMO SIEMPRE

Tu silencio profundo, tu mirada
hoy me dicen te quiero, como siempre
y de nuevo la tarde que se marcha
y de nuevo esas luces que se encienden
y esa calle vacía que se queda
Como siempre tus oídos atentos cuando hablo
y esa paz infinita de tu frente
el calor de tu cuerpo que me llama
y me arrastra a tu lado, como siempre
esos rayos de luna que me abrazan
y acarician mi noche, como siempre
y el calor de la calle que se apaga.
Y tú y yo habremos inventado un día mas
la fórmula secreta del amor,

miércoles, 18 de marzo de 2015

De princesa de cuentos a princesas reales...

Cuantas veces escuchamos, encantadas " y vivieron felices para siempre", cuantas veces soñamos ser la princesa encantada de esos cuentos infinito de amores que lo soportan todo y lo entregan todo..

Crecimos pensando que el amor si es bueno lo soporta todo, lo entrega todo y lo deja todo hasta nuestra propia vida, que llorar vale la pena porque al final eso es el amor...Hasta que descubrimos que es nuestro propio amor el que nos llevara a la felicidad, cuando aprendemos a tratarnos con respeto y dulzura y a no aceptar situaciones donde amar es sinónimo de humillarse...  Que para ser felices no necesitamos dejar de pedir lo mejor para nosotros, que eso no es egoísmo es amor propio, solo se es feliz cuando comprenda y exija que para ser feliz debo quererme a Mi...


No dejare mi gusto por darte gusto, no dejare mi risa por tu tristeza, no dejare mi lucha por tus sueños, que "lo nuestro" se construye con tu risa y mi risa, con tu rabia y mi cólera, con tus sueños y mis luchas... .Ya no quiero un príncipe que me quite el aliento , quiero ser reina de mi propia vida..que sus sueños no sean mis sueños, que mis sueños sean míos y los suyos estén en el mismo camino... 


Es bueno despertar y encontrar que somos mas las que seguimos queriéndonos primero.... que el amor se hace en en aceptar la diferencia y disfrutar la libertar de elegirnos...  

“Por amor” las mujeres nos aferramos a situaciones de maltrato, abuso y explotación. “Por amor” nos juntamos con tipos horrendos que al principio parecen príncipes azules, pero que luego nos estafan, se aprovechan de nosotras, o viven a costa nuestra. “Por amor” aguantamos insultos, violencia, desprecio. Somos capaces de humillarnos “por amor”, y a la vez de presumir de nuestra intensa capacidad de amar. “Por amor” nos sacrificamos, nos dejamos anular, perdemos nuestra libertad, perdemos nuestras redes sociales y afectivas. “Por amor” abandonamos nuestros sueños y metas, “por amor” competimos con otras mujeres y nos enemistamos para siempre, “por amor” lo dejamos todo… http://www.lr21.com.uy/comunidad/1075958-la-violencia-de-genero-y-el-amor-romantico

domingo, 15 de marzo de 2015

ángel del adiós..



Cuando el silencio , va llenando los espacios de esta habitacion azul, cuando pesan los vacíos y las palabras no afloran... como decir adiós  cuando se esperan llegadas, como contar que los vientos cambian y las mareas no llegan al fondo del mar...

Como escapar de nuestro miedo de volver a dañar ... como dejar  de ser ese aguijón ... porque llegar es empezar a partir...  sin querer se hacen ofrendas .... 

En tu mirada llegadas y bienvenidas en mis brazos los vuelos de Juan Salvador,  en tu mirada respuestas que ni pronunciaba...



https://youtu.be/IqjY9Ti9M2g

jueves, 12 de marzo de 2015

miércoles, 11 de marzo de 2015


Un gesto de amor......Muy buena enseñanza

Un muchacho pobre, de alrededor de doce años de edad, vestido y calzado de forma humilde, entró en una tienda, eligió un jabón de tocador común y le pidió al propietario que se lo envolviera para regalo. - "Es para mi madre", dijo con orgullo.

El dueño de la tienda se conmovió ante la sencillez de aquel regalo. Miró con piedad a su joven cliente y, sintiendo una gran compasión, tuvo ganas de ayudarlo. Pensó que podría envolver, junto con el jabón tan sencillo, algún artículo más significativo. Sin embargo, estaba indeciso: miraba al muchacho, miraba los artículos que tenía en su tienda, pero no se decidía. ¿Debía hacerlo o no? El corazón decía que sí, pero la mente le decía no. El muchacho, notando la indecisión del hombre, pensó que estuviera dudando de su capacidad de pagar. Llevó la mano al bolsillo, retiró las moneditas que tenía y las puso en el mostrador. El hombre se conmovió mucho más aún cuando vio las monedas, de valor tan insignificante.

Continuaba su conflicto mental. En su intimidad ya había concluido que, si el muchacho pudiera, le compraría algo mucho mejor a su madre. Recordó a su propia madre. Había sido pobre y muchas veces, en su infancia y adolescencia, también había deseado regalarle algo a su madre. Cuando consiguió empleo, ella ya había partido para el mundo espiritual. El muchacho, con aquel gesto, estaba tocando lo más profundo de sus sentimientos. Del otro lado del mostrador, el chico empezó a ponerse ansioso. Parecía que algo no estaba bien. ¿Por qué el hombre no envolvía de una vez el jaboncillo? Él ya lo había escogido, ya había pedido que se lo envolviera y hasta le había mostrado las monedas con que pagaría. ¿Por qué se demoraba tanto? ¿Qué estaba sucediendo?. En el campo de la emoción, dos sentimientos se entrecruzaban: la compasión del hombre, la desconfianza por parte del muchacho. Impaciente, le preguntó: "¿señor, falta algo?" - "No", contestó el propietario de la tienda. "Es que de repente recordé a mi madre. Ella se murió cuando yo todavía era muy joven. Siempre quise darle un regalo, pero, desempleado, nunca logré comprar nada." Con la espontaneidad de sus doce años, el muchacho le preguntó: - "¿ni un jabón?" El hombre se calló.

Caviló un poco más y abandonó la idea de mejorar el regalo del muchacho. Envolvió el sencillo jabón con el mejor papel que tenía en la tienda, le puso una hermosa cinta de colores y se despidió del cliente sin hacer ningún comentario más. A solas, se puso a pensar. ¿Cómo nunca se le había ocurrido darle algo pequeño y sencillo a su madre? Siempre había pensado que un regalo tenía que ser algo significativo, tanto que, minutos antes, sintiera piedad de la humilde compra y había pensado en mejorar el regalo adquirido. Conmovido, entendió que ese día había recibido una gran lección. Junto al jabón del muchachito, lo acompañaba algo mucho más importante y grandioso, el mejor de todos los obsequios: ¡el gesto de amor!

Invierta en el amor, que es el medio más poderoso de hacer que las personas sean felices.